Ahora que se acerca el verano, que ya está casi aquí, voy a cambiar el chip. En vez de hablar tanto de política o de economía, voy a contaros cuales han sido mis libros favoritos.
Creo que el primer libro que realmente me atrapó fue "Cien Años de Soledad", de Gabriel García Márquez. Antes había leído cosas interesantes, probablemente influenciado por mi hermano José, autentico devorador de ciencia ficción, como la trilogía de "Fundación", "Fundación e Imperio" y "Segunda Fundación", de Isaac Asimov. Muy ameno y con mensaje, como es típico de Asimov, pero los "Cien Años" fue otra cosa: por primera vez me metí dentro de la novela, y me sumergía en el ámbiente sórdido y tropical de Macondo, de manera que recuerdo que tenía auténtica ansia de llegar a casa para seguir leyendo.
Luego, seguí con otros de García Márquez, como "El Coronel no tiene quien le Escriba", "La Hojarasca" ó "El Otoño del Patriarca", y ello me llevó al fantástico mundo del Realismo Mágico. Me apasiona, y os recomiendo, Mario Vargar Llosa, y en particular "Pantaleón y las Visitadoras", "La Guerra del Fin del Mundo" ó "La Ciudad y los Perros", y también la que posiblemente es la obra cumbre de este Realismo Mágico: el "Pedro Páramo", de Juan Rulfo. En esta misma línea, Isabel Allende simplemente te absorbe con sus novelas. "La casa de los Espíritus" es sublime, y "La Ciudad de las Bestias" está bien.
Pero no todo es literatura latinoamericana. Pearl. S. Buck fue un puente, con sus obras ambientadas en China: "Viento del Este, Viento del Oeste" ó "La Madre", y otras que suceden fuera de China, como "Otros Dioses".
Una vez en esta carrera, dí saltos que me llevaron a obras tan "fuertes" como "Las Uvas de las Ira", de John Steinbeck, ó "Santuario" de William Faulkner. La primera, sobre todo, es tremenda. ¡Qué calor llegué a pasar en pleno invierno al leer el éxodo de una familia de granjeros americanos, arruinados en plena recesión tras el crack del 29, deambulando por los caminos polvorientos del tórrido verano sureño, desde Oklahoma hasta California.
Y claro, ya en esa dinámica, uno se va complicando y llega hasta lo más ...complicado: la literatura alemana. Pudé con "La Montaña Mágica", de Thomas Mann, y la considero una obra maestra, y me parecen simplemente sensacionales varias obras de Hemann Hesse, como "Demian", "Siddhartha" ó "El Lobo Solitario", pero confieso que me superó "El Tambor de Hojalata", de Günter Grass. No sólo es un ladrillo intragable, sino que es infantiloide y desesperante. Sólo equiparable con "La Divina Comedia", de Dante Alighieri, con la que me atreví, y con la que fracasé. Demasiado para mí. En fin, que todavía tengo por ahí el famoso Tambor, que por cierto un día de éstos debería devolver a mi hermana María.
Total, que necesitaba aire, es decir, algo más llevadero, y acudí a obras ligeras, pero interesantes, como las de Matilde Asensi, con "El Último Catón" ó "Iacobus", las de Ken Follet, con la maravillosa "Los Pilares de la Tierra" y "Un Mundo sin Fín", ó las de Dan Brown, con "El Código Da Vinci" y "Ángeles y Demonios".
Enganchado en esta línea de best sellers, "La Catedral del Mar", de Ildefonso Falcones, "La Sombra del Viento", de Carlos Ruiz Zafón, la trilogía de Millenium, de Stieg Larsson ó "El Tiempo entre Costuras", de María Dueñas, sirven para pasar ratos entretenidos.
Más de actualidad, os recomiendo a dos autoras que ambientan sus obras en nuestras antípodas: Kate Morton, con su notable "El Jardín Olvidado", y Sara Lark, con su trilogía genial de "En el País de la Nube Blanca", "La Canción de los Maoríes" y "El Grito de la Tierra", que seá el próximo que lea, cuando acabe el segundo de la saga.
No son muchos libros preferidos para un período de aproximadamente 30 años, pero es que entre medio he leído algunas cosillas de ese hobby que tengo, la historia española, pero eso es otra idem.
Y para terminar, algunos otros libros que me han gustado y recomiendo, y otros que me han decepcionado, y que también consigno para no recomendarlos:
Entre los recomendables, sin duda, "El Principito, de Antoine Saint-Exupéry, "La Sonrisa Etrusca", de José Luis Sampedro, "Mazurca para dos Muertos", del impresentable Camilo José Cela, "Los Hijos de la Luz", de César Vidal, y el "Confieso que he Vivido", que sin ser novela me ha atrapado al menos dos veces. Incluso un libro de viajes: "El Gran Bazar del Ferrocarril", de Paul Theroux, y algún Shakespeare que, para los que no lo hayáis probado, entra muy fácilmente.
Entre los que he llegado a detestar destacan "Wilt" de Tom Sharpe (que precisamente murió esta semana, aunque no habrá sido por escribir tal bodrio), "El Túnel", de Ernesto Sábato, y mención epsecial para "La canción de Dorotea", de Rosa Regas. ¿Pero como le pudieron dar el premio Planeta a tal ladrillo?.
Y para finalizar dos cositas:
Primero que conste que el objetivo de este blog no es presumir de nada, sino saros de pensar aquello de "pues a mí el que más me ha gustado es ..." Como lo de poner comentarios en el blog es harto dificil, os invito a que me enviéis emails y en el próximo post hago una addenda con ello (a ver si "me mudo" a una web en que sea fácil dar comentarios...)
Y segundo, ya que esto va de libros, me permito incluir una dedicatoria: éste va por mi madre, que sé que me estará leyendo.
Blog de un anónimo ciudadano madrileño de clase media sobre temas variados: política, sociedad, cosas que nos ocurren en el día a día y más
domingo, 9 de junio de 2013
sábado, 4 de mayo de 2013
Los Demócratas
Me han llamado la atención dos noticias recientes, de dos personajes distintos.
En Venezuela, el Ministro de Vivienda dijo “A mi me importa y se los digo con toda claridad, me importa en absoluto lo que dicen las normas laborales”, “nadie venga a hablar mal de la revolución, que nadie venga a criticar a Nicolás (Maduro) o a hablar mal del comandante” “Quien quiera ser militante de Voluntad Popular, de ese partido fascista de Leopoldo López, que renuncie, porque si no renuncia yo mismo lo voy a botar”
Por su parte, en el periódico El Mundo del pasado 29 de abril se incluía un titular que decía "Mas reclama al Estado un talante más democrático ante la petición de soberanía"
Lo que me sorprende de ambas noticias es la utilización de la democracia como arma arrojadiza.
El ministro venezolano se atreve a llamar fascista a los seguidores de un partido (que desconozco y que no sé que ideales tiene) al tiempo que esgrime la actitud más autoritaria para clamar que a quien siga a ese partido lo va a botar. Estaba hablando a funcionarios del Estado Venezolano, y con lo de botar quería decir despedir. Dime de qué acusas a tu adversario y te diré de qué careces. Claro que, al fin y al cabo, no hace más que seguir la línea de su partido, que no hace más que amenazar a su principal rival, Henrique Capriles, con meterle en la cárcel con la excusa de que promovió los desórdenes que se produjeron tras las elecciones. ¿Puede concebirse que aquí, en España, se insinue siquiera con algo semejante al jefe de la oposición? ¿o en cualquier otra democracia real?
Por su parte, Artur Mas apela a la democracia para apoyar sus ideas independentistas. Pero tiene un error de concepto: la democracia no consiste en preguntar a una población (por cierto, la que más convenga al Señor Mas que está dispuesto a que voten los mayores de 16 años, que no están habilitados para conducir un coche pero que, según su criterio, sí pueden participar en una cuestión tan capital como ésta) lo que al político de turno se le antoje; la democracia empieza por cumplir con la legislación vigente, la cual emana del Parlamento, constituido por los representantes elegidos por el Pueblo. El saltarse esa legislación no es democrático, sino que es propio de una república bananera. Sin embargo, al Señor Mas le parece bien si ello conviene a sus intereses. Claro que, al fin y al cabo, no hace más que seguir la línea de su Gobierno, que declara abiertamente que no está dispuesto a cumplir con la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña que obliga a introducir el castellano en las aulas donde esté escolarizado el alumno cuyos padres hayan solicitado por vía judicial la atención en castellano.
¿Estoy comparando al régimen venezolano con el Gobierno Catalán? Pues sí, por supuesto que sí. Ambos gobiernos han sido elegidos democráticamente (esto es discutible en el caso venezolano, por aquello del no-recuento de votos, pero bueno, asumamos que sea así) y, una vez constituidos, ambos gobiernos se sienten legitimados para pasarse el marco legal y las normas escritas y no escritas del funcionamiento democrático por el forro de sus conveniencias propias.
Alguna vez he oído a algún politicastro (dicho con tono despectivo) asegurar que el suyo es el partido más democrático del país. Esta mera afirmación conlleva la consideración de que los otros partidos lo son menos y, por tanto, ilustra precisamente la falta de talante democrático del personaje. ¿Cual es el partido más democrático? aquél que reconoce al rival político el derecho a defender sus ideas, por más que sean opuestas a las propias. No diga el juez que soy el más justo, porque implica que los otros jueces lo son menos.
Me admira la capacidad de todos los políticos para alinearse a favor de su partido y en contra de los demás. Dá igual el tema, los partidos de un lado diran blanco y los del otro dirán negro, y en cada lado los acólitos defenderán la postura propia sin desviarse un milímetro. Por eso yo no podría ser político, ni aún tertuliano, porque tengo el defecto de que me parece bien lo que dicen unos sobre una cosa y bien también lo que dicen los otros sobre otra cosa distinta. Y más cuando a veces tengo la sensación de que cuando surje un tema nuevo los de un lado están a la expectativa de lo que dicen los del otro lado sólo para poder formarse una opinión propia, la contraria por supuesto.
¿No se dan cuenta nuestras mentes rectoras que si alguna vez dijeran "me he equivocado", o incluso "en este tema el partido contrario tiene razón", ganarían puntos?
Pero volvamos al Señor Mas, que nos queda más cerca que Venezuela. Hay una cuestión que yo me planteo: asumamos que se celebrara su referendum, y que fuera legal, y que ganara la opción independentista, y que Cataluña se independizara. ¿Sería este señor tan democrático como para segregar aquellas poblaciones en que venciera la opción de quedarse con España? ¿Y lo suficiente para aceptar un referendum similar en parte de su territorio si éste se quisiera independizar (el valle de Arán, por ejemplo? ¿Y para organizar otro referendum similar X años después si es que las cosas no van bien (los expertos vaticinan que se produciría una bajada significativa del nivel de vida en Cataluña en el corto plazo) y se planteara el volver a unirse a España? Yo, personalmente, lo dudo, y como quiero ser consecuente con mis creencias, no me queda más remedio que llegar a una conclusión: el Señor Artur Mas no es un demócrata. No lo es en el momento actual porque no acepta las reglas que todos nos hemos dado a nosotros mismos (nótese que el Tribunal que falló la sentencia sobre la enseñanza en castellano no está en Madrid, sino que es la máxima instancia judicial en la propia Cataluña), y porque dudo que aplicara las mismas líneas de pensamiento en el futuro, si es que éstas no fueran acordes con lo que él piensa.
La democracia del Señor Mas consiste en que todo vale si se ajusta a su pensamiento único, y lo que no lo hace es que es una imposición de un Gobierno extranjero, al que hay que pedir que sea demócrata. Y mientras tanto, lo que vaya mal es culpa de España. Es el Gobierno soñado por cualquier político, lo bueno lo hago yo, y lo malo viene del enemigo.
Por cierto, vengo leyendo estos días unas páginas de un libro de historia sobre la toma de Granada por los Reyes Católicos. Hoy mismo leí que en la toma de Málaga, que era el fortín principal del reino musulmán, tuvo un papel principalísimo el bloqueo y la actuación de la Armada Catalana. Habría quien creyera que esto significa que Cataluña contribuyó decisivamente a la Unidad Nacional (como en tantas y tantas otras veces de nuestra historia), pero supongo que el Señor Mas podría explicarnos que en realidad se trataba de elementos españolistas infiltrados en los pocos buques catalanes que participaron en esta acción, o bien que no fue la Armada Catalana la que tuvo este papel tan decisivo, sino dos o tres barcos ocupados por valencianos, aragoneses y otros elementos engañados por el imperio español.
Hay muchas cosas que mejorar en España, y reconozco que pudiera llegarse a organizarse un referendum sobre la posible independencia de Cataluña, pero lo que no acepto es que quien quiera pueda saltarse las reglas que nos hemos dado, aceptando las que le conviene o las que no le importe, y optando por no cumplir con aquellas que le resulten molestas. Esas personas, esos ministros venezolanos, esos Artur Mas, esos Sánchez Gordillo no son revolucionarios, no son libertadores, no son defensores de ideas. Y tampoco son demócratas.
En Venezuela, el Ministro de Vivienda dijo “A mi me importa y se los digo con toda claridad, me importa en absoluto lo que dicen las normas laborales”, “nadie venga a hablar mal de la revolución, que nadie venga a criticar a Nicolás (Maduro) o a hablar mal del comandante” “Quien quiera ser militante de Voluntad Popular, de ese partido fascista de Leopoldo López, que renuncie, porque si no renuncia yo mismo lo voy a botar”
Por su parte, en el periódico El Mundo del pasado 29 de abril se incluía un titular que decía "Mas reclama al Estado un talante más democrático ante la petición de soberanía"
Lo que me sorprende de ambas noticias es la utilización de la democracia como arma arrojadiza.
El ministro venezolano se atreve a llamar fascista a los seguidores de un partido (que desconozco y que no sé que ideales tiene) al tiempo que esgrime la actitud más autoritaria para clamar que a quien siga a ese partido lo va a botar. Estaba hablando a funcionarios del Estado Venezolano, y con lo de botar quería decir despedir. Dime de qué acusas a tu adversario y te diré de qué careces. Claro que, al fin y al cabo, no hace más que seguir la línea de su partido, que no hace más que amenazar a su principal rival, Henrique Capriles, con meterle en la cárcel con la excusa de que promovió los desórdenes que se produjeron tras las elecciones. ¿Puede concebirse que aquí, en España, se insinue siquiera con algo semejante al jefe de la oposición? ¿o en cualquier otra democracia real?
Por su parte, Artur Mas apela a la democracia para apoyar sus ideas independentistas. Pero tiene un error de concepto: la democracia no consiste en preguntar a una población (por cierto, la que más convenga al Señor Mas que está dispuesto a que voten los mayores de 16 años, que no están habilitados para conducir un coche pero que, según su criterio, sí pueden participar en una cuestión tan capital como ésta) lo que al político de turno se le antoje; la democracia empieza por cumplir con la legislación vigente, la cual emana del Parlamento, constituido por los representantes elegidos por el Pueblo. El saltarse esa legislación no es democrático, sino que es propio de una república bananera. Sin embargo, al Señor Mas le parece bien si ello conviene a sus intereses. Claro que, al fin y al cabo, no hace más que seguir la línea de su Gobierno, que declara abiertamente que no está dispuesto a cumplir con la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña que obliga a introducir el castellano en las aulas donde esté escolarizado el alumno cuyos padres hayan solicitado por vía judicial la atención en castellano.
¿Estoy comparando al régimen venezolano con el Gobierno Catalán? Pues sí, por supuesto que sí. Ambos gobiernos han sido elegidos democráticamente (esto es discutible en el caso venezolano, por aquello del no-recuento de votos, pero bueno, asumamos que sea así) y, una vez constituidos, ambos gobiernos se sienten legitimados para pasarse el marco legal y las normas escritas y no escritas del funcionamiento democrático por el forro de sus conveniencias propias.
Alguna vez he oído a algún politicastro (dicho con tono despectivo) asegurar que el suyo es el partido más democrático del país. Esta mera afirmación conlleva la consideración de que los otros partidos lo son menos y, por tanto, ilustra precisamente la falta de talante democrático del personaje. ¿Cual es el partido más democrático? aquél que reconoce al rival político el derecho a defender sus ideas, por más que sean opuestas a las propias. No diga el juez que soy el más justo, porque implica que los otros jueces lo son menos.
Me admira la capacidad de todos los políticos para alinearse a favor de su partido y en contra de los demás. Dá igual el tema, los partidos de un lado diran blanco y los del otro dirán negro, y en cada lado los acólitos defenderán la postura propia sin desviarse un milímetro. Por eso yo no podría ser político, ni aún tertuliano, porque tengo el defecto de que me parece bien lo que dicen unos sobre una cosa y bien también lo que dicen los otros sobre otra cosa distinta. Y más cuando a veces tengo la sensación de que cuando surje un tema nuevo los de un lado están a la expectativa de lo que dicen los del otro lado sólo para poder formarse una opinión propia, la contraria por supuesto.
¿No se dan cuenta nuestras mentes rectoras que si alguna vez dijeran "me he equivocado", o incluso "en este tema el partido contrario tiene razón", ganarían puntos?
Pero volvamos al Señor Mas, que nos queda más cerca que Venezuela. Hay una cuestión que yo me planteo: asumamos que se celebrara su referendum, y que fuera legal, y que ganara la opción independentista, y que Cataluña se independizara. ¿Sería este señor tan democrático como para segregar aquellas poblaciones en que venciera la opción de quedarse con España? ¿Y lo suficiente para aceptar un referendum similar en parte de su territorio si éste se quisiera independizar (el valle de Arán, por ejemplo? ¿Y para organizar otro referendum similar X años después si es que las cosas no van bien (los expertos vaticinan que se produciría una bajada significativa del nivel de vida en Cataluña en el corto plazo) y se planteara el volver a unirse a España? Yo, personalmente, lo dudo, y como quiero ser consecuente con mis creencias, no me queda más remedio que llegar a una conclusión: el Señor Artur Mas no es un demócrata. No lo es en el momento actual porque no acepta las reglas que todos nos hemos dado a nosotros mismos (nótese que el Tribunal que falló la sentencia sobre la enseñanza en castellano no está en Madrid, sino que es la máxima instancia judicial en la propia Cataluña), y porque dudo que aplicara las mismas líneas de pensamiento en el futuro, si es que éstas no fueran acordes con lo que él piensa.
La democracia del Señor Mas consiste en que todo vale si se ajusta a su pensamiento único, y lo que no lo hace es que es una imposición de un Gobierno extranjero, al que hay que pedir que sea demócrata. Y mientras tanto, lo que vaya mal es culpa de España. Es el Gobierno soñado por cualquier político, lo bueno lo hago yo, y lo malo viene del enemigo.
Por cierto, vengo leyendo estos días unas páginas de un libro de historia sobre la toma de Granada por los Reyes Católicos. Hoy mismo leí que en la toma de Málaga, que era el fortín principal del reino musulmán, tuvo un papel principalísimo el bloqueo y la actuación de la Armada Catalana. Habría quien creyera que esto significa que Cataluña contribuyó decisivamente a la Unidad Nacional (como en tantas y tantas otras veces de nuestra historia), pero supongo que el Señor Mas podría explicarnos que en realidad se trataba de elementos españolistas infiltrados en los pocos buques catalanes que participaron en esta acción, o bien que no fue la Armada Catalana la que tuvo este papel tan decisivo, sino dos o tres barcos ocupados por valencianos, aragoneses y otros elementos engañados por el imperio español.
Hay muchas cosas que mejorar en España, y reconozco que pudiera llegarse a organizarse un referendum sobre la posible independencia de Cataluña, pero lo que no acepto es que quien quiera pueda saltarse las reglas que nos hemos dado, aceptando las que le conviene o las que no le importe, y optando por no cumplir con aquellas que le resulten molestas. Esas personas, esos ministros venezolanos, esos Artur Mas, esos Sánchez Gordillo no son revolucionarios, no son libertadores, no son defensores de ideas. Y tampoco son demócratas.
domingo, 31 de marzo de 2013
Mi Modelo de Estado
Hablando de la crisis, todo el mundo se apunta a señalar lo que va mal. Se aportan datos y más datos, todos negativos, a ver quien pone el panorama más oscuro. Cuando se piden soluciones, lo que se aporta son generalidades del tipo de "hay que cambiar el modelo económico" o "hay que reactivar la economía", pero nadie dice cómo hacerlo. Supongo que es lógico: sí estuviera claro, ya se habría hecho algo.
No seré yo quien diga que sé cuál es la solución, pero pensando en ello, quisiera proponer nada menos que un nuevo modelo de Estado, y para ello haré una revisión a las principales estructuras de funcionamiento de nuestras Instituciones.
En primer lugar, y empezando por lo más alto, apuesto por la República. Creo que la Monarquía es una reliquia y que no tiene ningún sentido. No lo tiene por su propia esencia: su carácter sucesorio. Es una lotería, lo mismo te sale un Jefe del Estado con cabeza, que un descabezado, lo cual, por cierto, ha sido lo que estadística e históricamente ha pasado con mayor frecuencia en nuestro País. Pero es que, además, es injusto: en un sistema democrático en que se supone que todos somos iguales, resulta que el primer puesto no se destina al mejor, elegido por el Pueblo, sino que viene de un "derecho de sangre", como si la dinastia reinante tuviera un ADN mejor seleccionado que le hiciera ser superior al resto de "los mortales". Como dice Marisa, "si yo no heredé el trabajo de mi padre, ¿por qué éstos tienen derecho a heredarlo del suyo?"
Así pues, República. Pero no la que tendríamos en caso de que prosperase. Me temo que tendríamos, en ese caso, un sistema como el de nuestras fracasadas I y II Repúblicas, con un Presidente del Estado y un Jefe de Gobierno. El sistema Francés o Italiano. Yo pienso que esto es un error, y no por unirme a aquellos que, con no sé qué datos, dicen que esto sería más caro que mantener a la Monarquía (ya tendría que tener hijos el Presidente de esta hipotética República para igualar los gastos de la populosa -y no uso esta palabra en su acepción de proveniente del Pueblo, sino en su vertiente puramente matemática- familia real), sino porque ¿para qué queremos otra figura de cera en lo más alto de la pirámide? Lo de que sea una referencia para todos no es de recibo, cuando el Presidente sería elegido por los propios partidos políticos. No, yo prefiero una República Presidencialista, al estilo de los Estados Unidos, sin monigotes: el presidente manda, y para eso se le elije.
Nada de un sistema bicameral. Por más que esto sea lo que prevalece en la mayoría de las democracias, está demostrado que el Senado no tiene utilidad alguna. Demasiadas veces se ha deseado (y del deseo no se ha pasado) que el Senado sea un cámara de representación autonómica, y no ha funcionado, pero es que, además, ¿que significaría esto? ¿que algunas autonomías podrían paralizar o contrariar lo que decidiera el Congreso de representación Estatal? No lo compro.
Otra cuestión crítica: hay que modificar el sistema electoral y la demencial fórmula d'Hont que ahora impera, esa que en teoría favorece las mayorías, pero que al combinarse con el sistema proporcional por territorios hace que un voto en Badajoz no valga lo mismo que otro en Tarragona. ¿Por qué narices Convergència i Unió tiene 16 Diputados actualmente e Izquierda Unida sólo 10 si resulta que CiU sacó 1.014.263 votos y a IU le votaron 1.680.810 ciudadanos en las últimas Elecciones Generales? No creo que sea tan difícil: cada persona un voto, y lo demás son manipulaciones interesadas.
¿Las autonomías? Totalmente a favor. Hay que acercar el Gobierno a los ciudadanos y un Gobierno local puede estar más cerca que una mera Delegación del Gobierno. Como dice (no de manera textual) Leopoldo Abadía es su best-seller "La Crisis Ninja..." (si no lo habéis leído, os lo recomiendo), la idea de que su hijo se encargase de limpiar la piscina a cambio de un pequeño salario y de poder invitar a unos pocos amigos era buena, porque el hijo se ganaba unas perrillas y una cierta estima social entre sus colegas, y el padre ganaba el ahorrarse el trabajo y que la piscina nunca había estado tan bien cuidada. El problema surgió cuando los pocos amigos se convirtieron en poco menos que el barrio entero y la familia ya no pudo disffrutar ni de la piscina ni de la casa porque estaba infectada de "okupas" con carácter casi permanente. Pues eso, las autonomías son positivas, pero todo tiene un límite. Aunque a mis amigos y conocidos catalanes les fastidie, creo que hay que recuperar la Educación para el Estado Central, o esto se nos irá de las manos, y por supuesto debe de haber una Justicia, Hacienda, Cultura y Asuntos Exteriores centralizadas.
Esto me lleva a otro punto, éste más idealista aún que los anteriores: partidos políticos capaces de ponerse de acuerdo en varias cuestiones críticas. Basta de una nueva reforma de Educación con cada cambio de Gobierno; ¿es tan difícil que se pongan de acuerdo en una reforma que valga para todos? Basta de reformas de la Justicia hechas a la carta ¿no es la Justicia ciega y para todos? ¡póngase de acuerdo, coño, que caen en el ridículo! Basta de cambiar de política exterior ¿cómo vamos a permitirnos que nuestros principales aliados en el Mundo sean Venezuela y Ecuador, mientras que le metemos el dedo en el ojo a Estados Unidos?
Y por último, la División de Poderes. Podemos llenarnos la boca hasta la extenuación diciendo que existe, pero no es así. No lo será hasta que el Fiscal General no sea elegido por el partido en el poder, hasta que los miembros del Tribunal Constitucional no se elijan por los propios miembros de la carrera judicial, o hasta que no se garantice (aplicando las penalizaciones que sean menester) que no hay jueces que toman decisiones influenciados por el hecho de que sean "progresistas" o "conservadores". Ha habido situaciones vergonzantes a este respecto en nuestra historia más reciente, y las sigue habiendo.
Y de aquí para abajo, habría más medidas a tomar, aunque todas ellas inspiradas por la misma visión, que, curiosamente, sería firmada por todos los que se dicen demócratas: igualdad para todos, no duplicidad de funciones entre administraciones, no inmisión del Poder Ejecutivo en los temas judiciales, etc, etc. Pero no es posible desglosar todo, así que, con la mayor humildad posible, me quedo aquí y resumo:
No seré yo quien diga que sé cuál es la solución, pero pensando en ello, quisiera proponer nada menos que un nuevo modelo de Estado, y para ello haré una revisión a las principales estructuras de funcionamiento de nuestras Instituciones.
En primer lugar, y empezando por lo más alto, apuesto por la República. Creo que la Monarquía es una reliquia y que no tiene ningún sentido. No lo tiene por su propia esencia: su carácter sucesorio. Es una lotería, lo mismo te sale un Jefe del Estado con cabeza, que un descabezado, lo cual, por cierto, ha sido lo que estadística e históricamente ha pasado con mayor frecuencia en nuestro País. Pero es que, además, es injusto: en un sistema democrático en que se supone que todos somos iguales, resulta que el primer puesto no se destina al mejor, elegido por el Pueblo, sino que viene de un "derecho de sangre", como si la dinastia reinante tuviera un ADN mejor seleccionado que le hiciera ser superior al resto de "los mortales". Como dice Marisa, "si yo no heredé el trabajo de mi padre, ¿por qué éstos tienen derecho a heredarlo del suyo?"
Así pues, República. Pero no la que tendríamos en caso de que prosperase. Me temo que tendríamos, en ese caso, un sistema como el de nuestras fracasadas I y II Repúblicas, con un Presidente del Estado y un Jefe de Gobierno. El sistema Francés o Italiano. Yo pienso que esto es un error, y no por unirme a aquellos que, con no sé qué datos, dicen que esto sería más caro que mantener a la Monarquía (ya tendría que tener hijos el Presidente de esta hipotética República para igualar los gastos de la populosa -y no uso esta palabra en su acepción de proveniente del Pueblo, sino en su vertiente puramente matemática- familia real), sino porque ¿para qué queremos otra figura de cera en lo más alto de la pirámide? Lo de que sea una referencia para todos no es de recibo, cuando el Presidente sería elegido por los propios partidos políticos. No, yo prefiero una República Presidencialista, al estilo de los Estados Unidos, sin monigotes: el presidente manda, y para eso se le elije.
Nada de un sistema bicameral. Por más que esto sea lo que prevalece en la mayoría de las democracias, está demostrado que el Senado no tiene utilidad alguna. Demasiadas veces se ha deseado (y del deseo no se ha pasado) que el Senado sea un cámara de representación autonómica, y no ha funcionado, pero es que, además, ¿que significaría esto? ¿que algunas autonomías podrían paralizar o contrariar lo que decidiera el Congreso de representación Estatal? No lo compro.
Otra cuestión crítica: hay que modificar el sistema electoral y la demencial fórmula d'Hont que ahora impera, esa que en teoría favorece las mayorías, pero que al combinarse con el sistema proporcional por territorios hace que un voto en Badajoz no valga lo mismo que otro en Tarragona. ¿Por qué narices Convergència i Unió tiene 16 Diputados actualmente e Izquierda Unida sólo 10 si resulta que CiU sacó 1.014.263 votos y a IU le votaron 1.680.810 ciudadanos en las últimas Elecciones Generales? No creo que sea tan difícil: cada persona un voto, y lo demás son manipulaciones interesadas.
¿Las autonomías? Totalmente a favor. Hay que acercar el Gobierno a los ciudadanos y un Gobierno local puede estar más cerca que una mera Delegación del Gobierno. Como dice (no de manera textual) Leopoldo Abadía es su best-seller "La Crisis Ninja..." (si no lo habéis leído, os lo recomiendo), la idea de que su hijo se encargase de limpiar la piscina a cambio de un pequeño salario y de poder invitar a unos pocos amigos era buena, porque el hijo se ganaba unas perrillas y una cierta estima social entre sus colegas, y el padre ganaba el ahorrarse el trabajo y que la piscina nunca había estado tan bien cuidada. El problema surgió cuando los pocos amigos se convirtieron en poco menos que el barrio entero y la familia ya no pudo disffrutar ni de la piscina ni de la casa porque estaba infectada de "okupas" con carácter casi permanente. Pues eso, las autonomías son positivas, pero todo tiene un límite. Aunque a mis amigos y conocidos catalanes les fastidie, creo que hay que recuperar la Educación para el Estado Central, o esto se nos irá de las manos, y por supuesto debe de haber una Justicia, Hacienda, Cultura y Asuntos Exteriores centralizadas.
Esto me lleva a otro punto, éste más idealista aún que los anteriores: partidos políticos capaces de ponerse de acuerdo en varias cuestiones críticas. Basta de una nueva reforma de Educación con cada cambio de Gobierno; ¿es tan difícil que se pongan de acuerdo en una reforma que valga para todos? Basta de reformas de la Justicia hechas a la carta ¿no es la Justicia ciega y para todos? ¡póngase de acuerdo, coño, que caen en el ridículo! Basta de cambiar de política exterior ¿cómo vamos a permitirnos que nuestros principales aliados en el Mundo sean Venezuela y Ecuador, mientras que le metemos el dedo en el ojo a Estados Unidos?
Y por último, la División de Poderes. Podemos llenarnos la boca hasta la extenuación diciendo que existe, pero no es así. No lo será hasta que el Fiscal General no sea elegido por el partido en el poder, hasta que los miembros del Tribunal Constitucional no se elijan por los propios miembros de la carrera judicial, o hasta que no se garantice (aplicando las penalizaciones que sean menester) que no hay jueces que toman decisiones influenciados por el hecho de que sean "progresistas" o "conservadores". Ha habido situaciones vergonzantes a este respecto en nuestra historia más reciente, y las sigue habiendo.
Y de aquí para abajo, habría más medidas a tomar, aunque todas ellas inspiradas por la misma visión, que, curiosamente, sería firmada por todos los que se dicen demócratas: igualdad para todos, no duplicidad de funciones entre administraciones, no inmisión del Poder Ejecutivo en los temas judiciales, etc, etc. Pero no es posible desglosar todo, así que, con la mayor humildad posible, me quedo aquí y resumo:
- República Presidencialista Monocameral.
- Verdadera representativad popular a través de un sistema electoral simple (una persona = un voto).
- Un sistema autonómico que no exceda las funciones que debiera tener asignadas, con la Educación, Justicia, Hacienda y Representación Exterior en manos del Estado.
- Partidos políticos que pacten los temás críticos estructurales: Educación, Justicia y nuestra Política Exterior, de manera que no varien al cambiar el Gobierno.
- Una división de poderes real, con garantía de que los Poderes Ejecutivo y/o Legislativo no elijen al Poder Judicial, y éste tiene acotadas sus funciones para que no se inmiscuya en las áreas de los otros dos.
lunes, 4 de marzo de 2013
La Prensa o el Cuponazo
Resulta que mi padre y mi hermano mayor son periodistas, especializados en prensa deportiva. Y ahora Estibaliz, mi hija mayor, está cerca de terminar su carrera de periodismo. Así pues, lo del periodismo me queda cerca, y se me ha ocurrido pensar en ello.
Recuerdo ir con mi padre a ver algún partido de fútbol o de otro deporte. Durante el juego, mi padre nunca celebraba los goles de ninguno de los equipos, cualquiera que fuera, y luego en la rueda de prensa, a la que también me llevaba, tanto él como sus compañeros de profesión hacían las preguntas sin tomar partido. Por fin, en las crónicas, contaba lo que había visto y raramente se decantaba por si una jugada´crítica había sido bien o mal pitada; sólamente reseñaba que había sido polémica, que el público había protestado, etc.
Durante mucho tiempo pensé que simplemente no era de ningún equipo...aunque luego he sabido que sí que lo es (aunque si se lo preguntara ahora, seguro que lo negaría).
En el caso de mi hermano, aunque no he ido con él a ver ningún evento, estoy seguro de que actúa igual.
Los periodistas que se llevan ahora son distintos. Se exaltan con el juego de "su" equipo sin pudor, y en antena o en la rueda de prensa dicen cosas como "hemos jugado bien" o "nos han pitado un penalti". Toman partido y, lo que es más, interpretan las polémicas desde su prisma partidista, dejando la objetividad de lado.
Esta actitud se justifica de muchas maneras: los otros (los del equipo contrario) hacen lo mismo, el deporte es pasión, esto es lo que vende, etc, etc. Y es verdad, esto es lo que vende. De hecho, el ser lo suficientemente honesto como para decir que no se tienen elementos suficientes para opinar sobre un lance concreto, o que incluso el equipo contrario tiene razón, no solo no vende, sino que posiblemente sea causa de preaviso de despido.
Adaptarse o morir...solo hay que sacrificar la esencia de eso que llaman en el argot periodístico "la profesión",pero ¿a quién le importa mientras que se medre? Es más, sé radical y entonces te llevarán a los debates de la tele como experto en la materia.
En la prensa del corazón es lo mismo: hay "belen estebanistas", y también hay "mila ximenezistas" enfrentadas a "carmele marchantistas". Y además, a muerte y para siempre, es decir, hasta el próximo programa, en que puede convenir cambiar de bando.
Desgraciadamente, en la prensa "seria" ocurre lo mismo. ¿Acaso no se compran los periódicos o se sintonizan los canales en función de lo que sabemos que nos van contar de antemano? Son prensa de derechas o de izquierdas. Del PP o del PSOE, y algunas de más allá. Eso implica que cualquier suceso que se convierte en noticia es interpretado de manera totalmente diferente por los de un lado y por los del otro. ¡Si parece que hablan de cosas distintas! Y como además (exactamente como en el caso de lo que estos "serios periodistas" llaman "telebasura") la vida da vueltas, pues resulta que los de un lado, que criticaban a los del otro por hacer algo que se considera el acabóse de la sinvergonzonería, cuando los del lado propio hacen exactamente lo mismo, entonces lo justifican. Es en ese momento cuando los del otro lado se lo recuerdan, pero aquellos aducen "no es lo mismo", y así en un sin parar, porque a ambas partes les ocurre cíclicamente lo mismo.
Me parece vergonzoso ver como se "informa" en Telemadrid y en La Sexta. Cada uno por su lado, pero en ambos casos llegando hasta el ridículo. Eso sí, muy seriamente, y sin partirse de risa mientras se introduce un vídeo en el que se saca de contexto aquello de lo que se habla. ¿No es notable que cuando se le pone el micrófono a la gente de la calle, resulte que "el Pueblo" que sale representado en Telemadrid opina en bloque conforme a la línea editorial de la cadena, y que ocurra lo mismo , pero obviamente con el sesgo ideológico contrario, cuando el micrófono es de La Sexta? Y el/la presentador/a de turno pone el colofón: "como hemos podido comprobar al pulsar la opinión de la calle..." ¡pero si han salido cuatro personas! ¡Estadística, por favor!¡muestras representativas!
Yo, que me estoy haciendo mayor, creo en valores como la honestidad y en tener la conciencia tranquila. Por eso, a Estibaliz le hago un flaco favor y le digo que no tome partido en su profesión, no porque no pueda (en su vida privada que sea apasionada de una causa), sino porque su profesión consistirá en informar a todos, y no solo a los "suyos".
Si se coje a cualquiera de estos partidistas "periodistas" que nos rodean y se le pregunta ¿en qué consiste tu profesión?. Apuesto a que todos al unísono dirían "en informar". Y si se les apura, se les conseguirá sacar aquello de "informar de una manera veraz e independiente". La teoría se la saben, pero la realidad es que yo no veo ningún medio veraz y/o independiente. Todos son de un equipo o de otro, de una Mila o de una Carmele, de un partido o del contrario, y no cuentan la verdad sino que nos cantan sus verdades, y no son independientes, sino que cacarean las consignas que su medio de comunicación establece o la que ellos creen que está bien vista.
Estibaliz, si ya es difícil encontrar un trabajo ahora en el periodismo, fíjate que tu padre todavía pretende que lo encuentres y que lo mantengas siendo honesta y no alineándote con tu empleador, sino haciendo eso tan revolucionario que es informar de una manera veraz e independiente. ¡Estás perdida! No queda opción...o si: seguiremos comprando el Cuponazo.
Recuerdo ir con mi padre a ver algún partido de fútbol o de otro deporte. Durante el juego, mi padre nunca celebraba los goles de ninguno de los equipos, cualquiera que fuera, y luego en la rueda de prensa, a la que también me llevaba, tanto él como sus compañeros de profesión hacían las preguntas sin tomar partido. Por fin, en las crónicas, contaba lo que había visto y raramente se decantaba por si una jugada´crítica había sido bien o mal pitada; sólamente reseñaba que había sido polémica, que el público había protestado, etc.
Durante mucho tiempo pensé que simplemente no era de ningún equipo...aunque luego he sabido que sí que lo es (aunque si se lo preguntara ahora, seguro que lo negaría).
En el caso de mi hermano, aunque no he ido con él a ver ningún evento, estoy seguro de que actúa igual.
Los periodistas que se llevan ahora son distintos. Se exaltan con el juego de "su" equipo sin pudor, y en antena o en la rueda de prensa dicen cosas como "hemos jugado bien" o "nos han pitado un penalti". Toman partido y, lo que es más, interpretan las polémicas desde su prisma partidista, dejando la objetividad de lado.
Esta actitud se justifica de muchas maneras: los otros (los del equipo contrario) hacen lo mismo, el deporte es pasión, esto es lo que vende, etc, etc. Y es verdad, esto es lo que vende. De hecho, el ser lo suficientemente honesto como para decir que no se tienen elementos suficientes para opinar sobre un lance concreto, o que incluso el equipo contrario tiene razón, no solo no vende, sino que posiblemente sea causa de preaviso de despido.
Adaptarse o morir...solo hay que sacrificar la esencia de eso que llaman en el argot periodístico "la profesión",pero ¿a quién le importa mientras que se medre? Es más, sé radical y entonces te llevarán a los debates de la tele como experto en la materia.
En la prensa del corazón es lo mismo: hay "belen estebanistas", y también hay "mila ximenezistas" enfrentadas a "carmele marchantistas". Y además, a muerte y para siempre, es decir, hasta el próximo programa, en que puede convenir cambiar de bando.
Desgraciadamente, en la prensa "seria" ocurre lo mismo. ¿Acaso no se compran los periódicos o se sintonizan los canales en función de lo que sabemos que nos van contar de antemano? Son prensa de derechas o de izquierdas. Del PP o del PSOE, y algunas de más allá. Eso implica que cualquier suceso que se convierte en noticia es interpretado de manera totalmente diferente por los de un lado y por los del otro. ¡Si parece que hablan de cosas distintas! Y como además (exactamente como en el caso de lo que estos "serios periodistas" llaman "telebasura") la vida da vueltas, pues resulta que los de un lado, que criticaban a los del otro por hacer algo que se considera el acabóse de la sinvergonzonería, cuando los del lado propio hacen exactamente lo mismo, entonces lo justifican. Es en ese momento cuando los del otro lado se lo recuerdan, pero aquellos aducen "no es lo mismo", y así en un sin parar, porque a ambas partes les ocurre cíclicamente lo mismo.
Me parece vergonzoso ver como se "informa" en Telemadrid y en La Sexta. Cada uno por su lado, pero en ambos casos llegando hasta el ridículo. Eso sí, muy seriamente, y sin partirse de risa mientras se introduce un vídeo en el que se saca de contexto aquello de lo que se habla. ¿No es notable que cuando se le pone el micrófono a la gente de la calle, resulte que "el Pueblo" que sale representado en Telemadrid opina en bloque conforme a la línea editorial de la cadena, y que ocurra lo mismo , pero obviamente con el sesgo ideológico contrario, cuando el micrófono es de La Sexta? Y el/la presentador/a de turno pone el colofón: "como hemos podido comprobar al pulsar la opinión de la calle..." ¡pero si han salido cuatro personas! ¡Estadística, por favor!¡muestras representativas!
Yo, que me estoy haciendo mayor, creo en valores como la honestidad y en tener la conciencia tranquila. Por eso, a Estibaliz le hago un flaco favor y le digo que no tome partido en su profesión, no porque no pueda (en su vida privada que sea apasionada de una causa), sino porque su profesión consistirá en informar a todos, y no solo a los "suyos".
Si se coje a cualquiera de estos partidistas "periodistas" que nos rodean y se le pregunta ¿en qué consiste tu profesión?. Apuesto a que todos al unísono dirían "en informar". Y si se les apura, se les conseguirá sacar aquello de "informar de una manera veraz e independiente". La teoría se la saben, pero la realidad es que yo no veo ningún medio veraz y/o independiente. Todos son de un equipo o de otro, de una Mila o de una Carmele, de un partido o del contrario, y no cuentan la verdad sino que nos cantan sus verdades, y no son independientes, sino que cacarean las consignas que su medio de comunicación establece o la que ellos creen que está bien vista.
Estibaliz, si ya es difícil encontrar un trabajo ahora en el periodismo, fíjate que tu padre todavía pretende que lo encuentres y que lo mantengas siendo honesta y no alineándote con tu empleador, sino haciendo eso tan revolucionario que es informar de una manera veraz e independiente. ¡Estás perdida! No queda opción...o si: seguiremos comprando el Cuponazo.
viernes, 15 de febrero de 2013
Eurovegas, y a hacerse Amy
Hace unas semanas se hizo público que Alcorcón será el lugar donde se construirá el Complejo Eurovegas.
Ha sido un largo proceso hasta que se desveló la ubicación definitiva, y a lo largo de todo este tiempo se han venido oyendo todo tipo de opiniones al respecto. Las que más se han oído, porque son las que más ruido han metido, son las que se han manifestado en contra del proyecto. Ya han surgido las correspondientes plataformas: "Eurovegas No", "Detengamos Eurovegas Alcorcón" y otras por el estilo.
Yo, por mi parte, he oído a allegados listar los horrores que nos esperan y, por supuesto, he escuchado a una parte de nuestros inefables políticos posicionarse a favor y en contra. Con respecto a esto último, es lo de siempre: si unos apoyan una postura, los otros apoyarán la otra. Lo digo en este tiempo verbal porque casi estoy seguro de que los otros esperaron a ver que opinaban los unos para poder definir su posición. La contraria, por supuesto.
Al actuar de este modo se da una circunstancia muy curiosa: los de derechas, a favor de la creación de este engendro de perdición, y los de izquierdas clamando por la preservación de la moral pública y apostando porque todo se quede como está. Desde luego es difícil imaginar unos partidos "progresistas" más conservadores que los nuestros.
Pero fuera de este run-run de fondo, ¿qué podemos esperar de Eurovegas? Yo imagino que lo de siempre y en todas partes: cosas buenas y cosas menos buenas. Así que he pensado en ambas partes, y esto es lo que se me ha ocurrido.
Dentro de las cosas buenas es fácil considerar que se hará una inversión millonaria (se habla de 17.000 a 27.000 millones de euros en un plazo de unos 20 años), que se crearán muchos puestos de trabajo (unos 40.000 a 80.000 directos, y más de 200.000 contando los indirectos), o que el propio Proyecto dará una nueva dimensión a Madrid como una ciudad que poner en el mapa mundial (ya sólo nos falta ser Ciudad Olímpica y nos hunden la Península a base de venir todos los turistas en tropel).
Dentro de las cosas malas hay que pensar, precisamente en el baile de cifras: un día la inversión para la primera fase es de 6.750 millones y al día siguiente ya es sólo de poco más de 2.500, o resulta que el número de puestos de trabajo directos "bota" de 40.000 a 80.000, para bajar a 60.000 e hincharse en un momento por encima de los 100.000. Además, no cabe duda de de que el Proyecto traerá quebraderos de cabeza: habrá delitos, accidentes, droga, prostitución y juego por doquier.
Estos datos, de un lado y de otro, se pueden expresar de esta otra manera:
En la parte buena, resulta que Madrid se ha hecho con un Proyecto por el que matarían ciudades como París, Londres o Berlín. Menos mal que desde el principio parece ser que sólo se consideró a España como destino, porque si llegamos a competir con otros países hubiéramos visto al Señor Hollande ofreciendo los Campos Eliseos, al Señor Cameron firmando la adhesión eterna de Gran Bretaña a la UE para no espantar futuros clientes, o a la Sra. Merkel contando chistes junto al Magnate Adelson con tal de llevárselo al huerto. Y nosotros aquí, nos ponemos "estupendos" y le ponemos pegas. Pero, por lo que más se quiera, ¡si somos pobres y hay un tipo que viene ofreciéndonos dinero, trabajo y hasta reconocimiento internacional!.
En la parte mala, vale que hay que aclararse con lo de las informacíones que circulan, pero ya se sabe que aquí hasta el más bobo se siente portavoz de la raza humana, pero en cuanto a lo demás ¿de qué hablan?. Puede haber más delitos, más accidentes y lo demás, simplemente porque haya más gente, más dinero circulando. ¿Alguien no quiere este dinero circulando?, puies que se haga Amy, que allí sólo conducen carromatos tirados por caballos mansos.
Respecto a la droga, la gran lacra, ¿alguien de los que protesta ha estado en Las Vegas?, ese templo del pecado, como imagino tronar al predicador Tomás Gómez. Pues resulta que allí no ves ni más ni menos drogatas que en cualquier otra parte, y que por el contrario lo que hay es un cuidado exquisito en que no haya ese ambiente, y no porque sean puros de espirítu, sino porque eso iría contra el negocio.
¿La prostitución? Pero, vamos a ver si nos aclaramos, los que claman contra Eurovegas ¿son los que persiguen a las prostitutas o las que las apoyan? Voy a decir algo al respecto, y espero ser rotundo: a mí la prostitución no me parece mal. Si alguien quiere vender su cuerpo y otro/a quiere comprarlo, ¿qué hay de malo en ello? Lo malo es que obliguen a nadie a prostituirse, pero los voluntarios/as que sean bienvenidos. Es más, yo clamo porque se les dé un carnet profesional y de alta en la Seguridad Social, que necesitamos más pringados, entre los que me incluyo, para pagar las pensiones...que la mía está cada día más cerca.
Y en cuanto al juego...si, en cuanto al juego, háganlo, que gire la ruleta y que esto empiece, porque si tarda unos cuantos años, no estoy seguro de poder soportar tantos argumentos timoratos en boca de tantos librepensadores.
Puedo imaginarme a los que están en contra manifestarse frente a la puerta del Señor Ford en el Siglo XIX porque ese invento diabólico del automóvil "solo traerá delitos y accidentes". Y así fué, los trajo. Pues eso, a hacerse Amy.
Ha sido un largo proceso hasta que se desveló la ubicación definitiva, y a lo largo de todo este tiempo se han venido oyendo todo tipo de opiniones al respecto. Las que más se han oído, porque son las que más ruido han metido, son las que se han manifestado en contra del proyecto. Ya han surgido las correspondientes plataformas: "Eurovegas No", "Detengamos Eurovegas Alcorcón" y otras por el estilo.
Yo, por mi parte, he oído a allegados listar los horrores que nos esperan y, por supuesto, he escuchado a una parte de nuestros inefables políticos posicionarse a favor y en contra. Con respecto a esto último, es lo de siempre: si unos apoyan una postura, los otros apoyarán la otra. Lo digo en este tiempo verbal porque casi estoy seguro de que los otros esperaron a ver que opinaban los unos para poder definir su posición. La contraria, por supuesto.
Al actuar de este modo se da una circunstancia muy curiosa: los de derechas, a favor de la creación de este engendro de perdición, y los de izquierdas clamando por la preservación de la moral pública y apostando porque todo se quede como está. Desde luego es difícil imaginar unos partidos "progresistas" más conservadores que los nuestros.
Pero fuera de este run-run de fondo, ¿qué podemos esperar de Eurovegas? Yo imagino que lo de siempre y en todas partes: cosas buenas y cosas menos buenas. Así que he pensado en ambas partes, y esto es lo que se me ha ocurrido.
Dentro de las cosas buenas es fácil considerar que se hará una inversión millonaria (se habla de 17.000 a 27.000 millones de euros en un plazo de unos 20 años), que se crearán muchos puestos de trabajo (unos 40.000 a 80.000 directos, y más de 200.000 contando los indirectos), o que el propio Proyecto dará una nueva dimensión a Madrid como una ciudad que poner en el mapa mundial (ya sólo nos falta ser Ciudad Olímpica y nos hunden la Península a base de venir todos los turistas en tropel).
Dentro de las cosas malas hay que pensar, precisamente en el baile de cifras: un día la inversión para la primera fase es de 6.750 millones y al día siguiente ya es sólo de poco más de 2.500, o resulta que el número de puestos de trabajo directos "bota" de 40.000 a 80.000, para bajar a 60.000 e hincharse en un momento por encima de los 100.000. Además, no cabe duda de de que el Proyecto traerá quebraderos de cabeza: habrá delitos, accidentes, droga, prostitución y juego por doquier.
Estos datos, de un lado y de otro, se pueden expresar de esta otra manera:
En la parte buena, resulta que Madrid se ha hecho con un Proyecto por el que matarían ciudades como París, Londres o Berlín. Menos mal que desde el principio parece ser que sólo se consideró a España como destino, porque si llegamos a competir con otros países hubiéramos visto al Señor Hollande ofreciendo los Campos Eliseos, al Señor Cameron firmando la adhesión eterna de Gran Bretaña a la UE para no espantar futuros clientes, o a la Sra. Merkel contando chistes junto al Magnate Adelson con tal de llevárselo al huerto. Y nosotros aquí, nos ponemos "estupendos" y le ponemos pegas. Pero, por lo que más se quiera, ¡si somos pobres y hay un tipo que viene ofreciéndonos dinero, trabajo y hasta reconocimiento internacional!.
En la parte mala, vale que hay que aclararse con lo de las informacíones que circulan, pero ya se sabe que aquí hasta el más bobo se siente portavoz de la raza humana, pero en cuanto a lo demás ¿de qué hablan?. Puede haber más delitos, más accidentes y lo demás, simplemente porque haya más gente, más dinero circulando. ¿Alguien no quiere este dinero circulando?, puies que se haga Amy, que allí sólo conducen carromatos tirados por caballos mansos.
Respecto a la droga, la gran lacra, ¿alguien de los que protesta ha estado en Las Vegas?, ese templo del pecado, como imagino tronar al predicador Tomás Gómez. Pues resulta que allí no ves ni más ni menos drogatas que en cualquier otra parte, y que por el contrario lo que hay es un cuidado exquisito en que no haya ese ambiente, y no porque sean puros de espirítu, sino porque eso iría contra el negocio.
¿La prostitución? Pero, vamos a ver si nos aclaramos, los que claman contra Eurovegas ¿son los que persiguen a las prostitutas o las que las apoyan? Voy a decir algo al respecto, y espero ser rotundo: a mí la prostitución no me parece mal. Si alguien quiere vender su cuerpo y otro/a quiere comprarlo, ¿qué hay de malo en ello? Lo malo es que obliguen a nadie a prostituirse, pero los voluntarios/as que sean bienvenidos. Es más, yo clamo porque se les dé un carnet profesional y de alta en la Seguridad Social, que necesitamos más pringados, entre los que me incluyo, para pagar las pensiones...que la mía está cada día más cerca.
Y en cuanto al juego...si, en cuanto al juego, háganlo, que gire la ruleta y que esto empiece, porque si tarda unos cuantos años, no estoy seguro de poder soportar tantos argumentos timoratos en boca de tantos librepensadores.
Puedo imaginarme a los que están en contra manifestarse frente a la puerta del Señor Ford en el Siglo XIX porque ese invento diabólico del automóvil "solo traerá delitos y accidentes". Y así fué, los trajo. Pues eso, a hacerse Amy.
domingo, 3 de febrero de 2013
Las Buenas Noticias
La verdad es que yo quería escribir sobre otro tema pero entonces, hace unos días, a la hora de la cena, a mis hijas les dió por sacar el tema del blog y empezaron a hacerme recomendaciones sobre los temas de los que tenía que hablar. Natalia, que siempre es la más elocuente cuando se digna participar en una charla familiar, zanjó la conversación diciendo desde la pasión de sus 15 años, "Papá, lo que tienes que hacer es hablar de las cosas que van bien, porque no todo es tan malo".
Confieso que me lo pensé más de dos veces, porque con lo que está cayendo no querría parecer frívolo, pero, vaya, si a uno le ordenan hacer algo, lo hace y misión cumplida.
He seleccionado diez buenas noticias, o sensanciones, y ahí van, una tras otra:
Soy consciente que estamos en invierno, y no me engaño: sé que todavía quedan días de mucho frio y de heladas, y que es posible que vuelvan a soplar los vientos que tiran árboles que parecían inderrumbables. Sin embargo, noto que cada día es un poco más largo, unos breves minutos más, y también sé que pronto, muy pronto, llegará la primavera, y entonces ... entonces, el sol volverá a calentar.
Confieso que me lo pensé más de dos veces, porque con lo que está cayendo no querría parecer frívolo, pero, vaya, si a uno le ordenan hacer algo, lo hace y misión cumplida.
He seleccionado diez buenas noticias, o sensanciones, y ahí van, una tras otra:
- La maldita prima de riesgo, que llegó a tocar los 634,3 puntos básicos el 23 de julio de 2012, ahora está entorno a los 350 puntos.
- En el sector automovilístico se han adjudicado la fabricación de nuevos modelos, aún a consta de rebajar los salarios, a las plantas de Ford en Valencia, a las tres que Renault tiene en España, y parece que también hay probabilidades de que suceda lo mismo con la de Nissan en Barcelona. Esto creará empleos. Somos los segunos fabricantes a nivel europeo y los octavos a nivel mundial.
- El diario Expansión publicó a principios de enero un listado de 30 empresas que crearán puestos de trabajo en 2013. Es de esperar que sólo mencionen las más grandes y que habrá otras muchas que las sigan, y como mínimo las PYMES que proveen a estas grandes empresas.
- España se ha consolidado en 2012 como el tercer país del mundo por número de turistas, y el segundo (solo por detrás de EE.UU.) por ingresos, con más de 30.000 millones de euros y un crecimiento anual del sector del 4%.
- Las empresas españolas crecen en el exterior, no sólo en Latinoamérica, sino también en Europa, Oriente Medio e incluso en EE.UU.
- En las noticias que leemos en los diarios europeos ya no se habla de rescate, sino que se incide en que vamos "por el buen camino".
- En 2012 mantenemos el liderazgo mundial en cuanto a número de trasplantes de órganos por cada 1.000 habitantes se refiere.
- En su última Memoria Anual, Cáritas indica que los donativos privados aumentaron un 3,5% respecto al año anterior, y el número de voluntarios aumentó un 4%. La solidaridad crece cuando hace más falta.
- La cadena Día aumentó su aportación a los Bancos de Alimentos en un 137% el año pasado, y Mercadona firmó un convenio con la Federación de Bancos de Alimentos, para que su aportación también aumente.
- Nuestro amigo Antonio encontró trabajo después de un tiempo que se nos hizo largo a todos. Es cierto que tuvo que irse a Qatar, pero también lo es que cuenta con el cariño de todos los que aquí nos quedamos, como demuestran las charlas de Whatsapp, que son diarias y muy, muy concurridas.
Soy consciente que estamos en invierno, y no me engaño: sé que todavía quedan días de mucho frio y de heladas, y que es posible que vuelvan a soplar los vientos que tiran árboles que parecían inderrumbables. Sin embargo, noto que cada día es un poco más largo, unos breves minutos más, y también sé que pronto, muy pronto, llegará la primavera, y entonces ... entonces, el sol volverá a calentar.
martes, 15 de enero de 2013
En Contra del Aborto
Estoy en contra del aborto, aunque creo que en unas situaciones muy concretas debe/puede realizarse, y en otras situaciones tengo mis dudas.
Desde el punto de vista legal, en España el aborto está regulado por la Ley 2/2010, que marca tres hitos de tiempo:
- Aborto libre para todas las mujeres mayores de 16 años hasta las 14 semanas de embarazo.
- Hasta la semana 22 cuando exista riesgo para la salud física o psíquica de la madre.
- A partir de las 22 semanas, sólo si se descubren anomalías incompatibles con la vida o enfermedad extremadamente grave e incurable del bebé.
En otros países donde la interrupción del embarazo está legalizado, el plazo definido para el aborto libre (sin necesidad de causa que lo justifique, más allá de la voluntad de la "madre") varía entre las 12 semanas (por ejemplo en Francia) y las 24 semanas (por ejemplo, en Inglaterra).
¿En qué se basan estos plazos? Entiendo que deberían basarse, o al menos tener en cuenta, el momento en que se considera que el feto es una vida humana ¿no? Entonces ¿por qué la diferencia? ¿es que los datos científicos en Francia son distintos de los que hay en España o en Inglaterra?
He estado navegando un poco en internet, y aunque no pretendo con ello tener información suficiente, tengo la sensación de que hay versiones para todo: desde los que dicen que la vida humana empieza en el momento en que se unen el espermatozoide y el óvulo, hasta aquellos que poco menos dicen que hasta que la madre no da a luz no hay vida independiente y por tanto no hay ser humano como tal.
¿Qué hacemos con esto? Yo sólo puedo aplicar mi propia experiencia, aunque ésta no esté relacionada directamente con el tema del aborto. En mi profesión, como consultor de medio ambiente, he hecho muchos análisis de riesgos. Estos análisis consisten en evaluar de una forma cuantitativa las consecuencias de que, tras producirse un accidente que implique una liberación de contaminantes al medio, éstos lleguen a ponerse en contacto con los que llamamos "potenciales receptores" y les ocasiones daños. En este proceso intervienen muchas variables, entre las que podemos señalar, a modo de ejemplo, la cantidad de contaminantes, la velocidad a la que se trasladan, la profundidad a la que llegan, el modo en que los potenciales receptores se ponen en contacto con los contaminantes, etc, etc. Cada una de estas variables supone una incertidumbre, porque, por ejemplo, ¿cómo fijeremos si se liberaron 200 o 350 litros de contaminantes?¿avanzaron 100 metros o 300? ¿los que respiran en la zona afectada, pasaron allí 3 horas al día o solo 1 hora diaria durante todos los días de un año? En la mayoria de los casos, no se pueden tener datos reales para estas variables, asi que ¿cómo actuamos? Pues nos curamos en salud, y cojemos lo que llamamos "datos conservadores". De los datos anteriores cojemos 350 litros de contaminantes, que avanzan 300 metros y que afectan a receptores que pasan 3 horas diarias durante todo un año respirando aquello. ¿Por qué hacemos esto?, pues porque estimando el riesgo de esta manera seremos capaces de diseñar unas medidas de evitación del riesgo que serán efectivas aún cuando se produzca el peor escenario posible. Hacerlo de otro modo, por ejemplo cojiendo los valores medios, nos pondría en la situación de minusvalorar las actuaciones de prevención o minimización de daños si es que en realidad lo que ha pasado es peor que ese valor medio.
Puede ser un poco simplista extrapolar este enfoque al tema del aborto, pero por otro lado, si lo aplicamos al tema de afección a la salud humana o al medio ambiente, y en la parte de salud humana se incluye desde la creación de molestias hasta la muerte de individuos ¿por qué no aplicarlo a un caso en el que estamos hablando de que el "potencial receptor" es un bebé humano y estamos hablando de que decidamos si debe vivir o no?
Estoy en contra del aborto porque no hay consenso sobre cuando empieza la vida, y ante la duda no pienso correr el riesgo de decir que lo hace a partir de la semana número 12, 14, 24 o cualquier otra. Ante la duda, adopto un enfoque conservador y digo ¿y si empieza en la semana 1?¿Cómo nos justificaremos luego? ¿Bastará un "perdón, no lo sabía"? Ante la duda, no estoy dispuesto a ser complice en cargarme a un bebé.
Entiendo que la consecuencia de esto es que la mujer no decide, que puede haber problemas socio-económicos (una de las causas válidas en los países sajones), graves traumas y vidas infelices, pero es eso contra una vida humana, y desde que nací me enseñaron que eso tenía preferencia sobre otras cosas, que entiendo pueden ser trmendas y que no se las deseo a mi peor enemigo.
Por tanto, mi planteamiento es, permítaseme decirlo "científico": ante la duda, nada de matar al no-nacido; y ante ello, mi última apostilla es decir que, en general, somos gilipollas, porque ¿cómo hemos llegado a identificar este tema con la opción política? Si eres de izquierdas apoyas al aborto, y si eres de derechas estás en contra. Cualquier día de éstos nos convencerán de que los que toman fanta de naranja son de un lado y los que prefieren la de limón son del otro lado, y todos, como borregos, dejaremos de pensar si nos gusta una cosa u otra y beberemos lo que toman los de nuestra cuerda. Así nos va.
Desde el punto de vista legal, en España el aborto está regulado por la Ley 2/2010, que marca tres hitos de tiempo:
- Aborto libre para todas las mujeres mayores de 16 años hasta las 14 semanas de embarazo.
- Hasta la semana 22 cuando exista riesgo para la salud física o psíquica de la madre.
- A partir de las 22 semanas, sólo si se descubren anomalías incompatibles con la vida o enfermedad extremadamente grave e incurable del bebé.
En otros países donde la interrupción del embarazo está legalizado, el plazo definido para el aborto libre (sin necesidad de causa que lo justifique, más allá de la voluntad de la "madre") varía entre las 12 semanas (por ejemplo en Francia) y las 24 semanas (por ejemplo, en Inglaterra).
¿En qué se basan estos plazos? Entiendo que deberían basarse, o al menos tener en cuenta, el momento en que se considera que el feto es una vida humana ¿no? Entonces ¿por qué la diferencia? ¿es que los datos científicos en Francia son distintos de los que hay en España o en Inglaterra?
He estado navegando un poco en internet, y aunque no pretendo con ello tener información suficiente, tengo la sensación de que hay versiones para todo: desde los que dicen que la vida humana empieza en el momento en que se unen el espermatozoide y el óvulo, hasta aquellos que poco menos dicen que hasta que la madre no da a luz no hay vida independiente y por tanto no hay ser humano como tal.
¿Qué hacemos con esto? Yo sólo puedo aplicar mi propia experiencia, aunque ésta no esté relacionada directamente con el tema del aborto. En mi profesión, como consultor de medio ambiente, he hecho muchos análisis de riesgos. Estos análisis consisten en evaluar de una forma cuantitativa las consecuencias de que, tras producirse un accidente que implique una liberación de contaminantes al medio, éstos lleguen a ponerse en contacto con los que llamamos "potenciales receptores" y les ocasiones daños. En este proceso intervienen muchas variables, entre las que podemos señalar, a modo de ejemplo, la cantidad de contaminantes, la velocidad a la que se trasladan, la profundidad a la que llegan, el modo en que los potenciales receptores se ponen en contacto con los contaminantes, etc, etc. Cada una de estas variables supone una incertidumbre, porque, por ejemplo, ¿cómo fijeremos si se liberaron 200 o 350 litros de contaminantes?¿avanzaron 100 metros o 300? ¿los que respiran en la zona afectada, pasaron allí 3 horas al día o solo 1 hora diaria durante todos los días de un año? En la mayoria de los casos, no se pueden tener datos reales para estas variables, asi que ¿cómo actuamos? Pues nos curamos en salud, y cojemos lo que llamamos "datos conservadores". De los datos anteriores cojemos 350 litros de contaminantes, que avanzan 300 metros y que afectan a receptores que pasan 3 horas diarias durante todo un año respirando aquello. ¿Por qué hacemos esto?, pues porque estimando el riesgo de esta manera seremos capaces de diseñar unas medidas de evitación del riesgo que serán efectivas aún cuando se produzca el peor escenario posible. Hacerlo de otro modo, por ejemplo cojiendo los valores medios, nos pondría en la situación de minusvalorar las actuaciones de prevención o minimización de daños si es que en realidad lo que ha pasado es peor que ese valor medio.
Puede ser un poco simplista extrapolar este enfoque al tema del aborto, pero por otro lado, si lo aplicamos al tema de afección a la salud humana o al medio ambiente, y en la parte de salud humana se incluye desde la creación de molestias hasta la muerte de individuos ¿por qué no aplicarlo a un caso en el que estamos hablando de que el "potencial receptor" es un bebé humano y estamos hablando de que decidamos si debe vivir o no?
Estoy en contra del aborto porque no hay consenso sobre cuando empieza la vida, y ante la duda no pienso correr el riesgo de decir que lo hace a partir de la semana número 12, 14, 24 o cualquier otra. Ante la duda, adopto un enfoque conservador y digo ¿y si empieza en la semana 1?¿Cómo nos justificaremos luego? ¿Bastará un "perdón, no lo sabía"? Ante la duda, no estoy dispuesto a ser complice en cargarme a un bebé.
Entiendo que la consecuencia de esto es que la mujer no decide, que puede haber problemas socio-económicos (una de las causas válidas en los países sajones), graves traumas y vidas infelices, pero es eso contra una vida humana, y desde que nací me enseñaron que eso tenía preferencia sobre otras cosas, que entiendo pueden ser trmendas y que no se las deseo a mi peor enemigo.
Por tanto, mi planteamiento es, permítaseme decirlo "científico": ante la duda, nada de matar al no-nacido; y ante ello, mi última apostilla es decir que, en general, somos gilipollas, porque ¿cómo hemos llegado a identificar este tema con la opción política? Si eres de izquierdas apoyas al aborto, y si eres de derechas estás en contra. Cualquier día de éstos nos convencerán de que los que toman fanta de naranja son de un lado y los que prefieren la de limón son del otro lado, y todos, como borregos, dejaremos de pensar si nos gusta una cosa u otra y beberemos lo que toman los de nuestra cuerda. Así nos va.
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